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KARIN HERRERO: “Lo divertido de trabajar en Los 40 es que se te puede ir la olla”

El locutor “políticamente incorrecto” de Los 40 ha llegado hasta donde está gracias a su esfuerzo y su naturalidad. En esta entrevista hemos hecho un recorrido por el pasado, presente y futuro de Karin Herrero.



¿Por qué te decidiste por la radio musical?

La radio nunca me llamó la atención, pero por cosas del destino hice las practicas en una radio chiquitita y ahí dije “joder, pues está más guapo de lo que pensaba” y descubrí que la radio en primera división, como Los 40, no es solo radio, ahora son medios 360 donde se hace de todo, eventos, vídeos en redes sociales, web, etc.


¿Cómo llegaste a Los 40?

Estaba haciendo un turno en esa radio chiquitita, y de repente entró una becaria nueva y me preguntó cuál sería mi sueño y le dije “pues ya que la radio me gusta, llegar a los 40, la número 1” y ella me contestó “¿y no has visto que hay un concurso llamado “Aygotuber” de Los 40 que buscan nuevo locutor?”. Puse el piloto automático y grabamos el video de presentación”, el plazo se acababa al día siguiente, llámalo casualidad, destino o divinidad. Me llamaron a los días diciendo que era uno de los elegidos, de los 20 conseguí quedarme entre los 4, de los 4 entre los 2 y al final mi compañera Cris Regatero y yo fuimos los dos finalistas.


Si no se hubiera dado esa casualidad ¿Dónde crees que estarías ahora profesionalmente?

¡En los putos 40 también hombre!, hay que confiar que al final vales para algo en la vida. Si os soy sincero, el día que me llamaron para decirme que estaba entre los finalistas, me llegó un pedido con 150 pendrives, con mi cara y mi logo, los había pedido mucho antes de presentarme al concurso con el fin de llenarlos con maquetas de “Radio Fórmula”. Creo que si no hubiera ganado el concurso, me hubiese puesto como un cabrón con la bici yendo puerta por puerta, radio por radio, entregándolos. Creo que si lo luchas y lo persigues al final vas a conseguirlo, si de verdad le pones ilusión y esfuerzo, odio tirar de tópicos, pero de verdad funciona “el que la sigue la consigue”.


¿Cómo fueron tus primeros días en “Anda ya”?

Horrorosos, no voy a andarme con medias tintas, fue el infierno. Las primeras semanas pasé de estar en un sueño a estar en una pesadilla. El factor fundamental es que pasas a una sobreexposición brutal, a que cada cosa que dices la escuchan muchas personas y tienes que estar preparado para las críticas y yo no lo estaba. Entré muy perdido y no sabía quién era, tenía 22 años, no sabía cual era mi papel, ni siquiera los jefes lo sabían, al principio era como el bufón de “Anda Ya”, empecé haciendo retos y una serie de cosas que no iban conmigo, las hacía forzado y sobreactuado, entonces me caían críticas y tenía muchos haters en redes. Sentía que no valía para esto hasta que conseguí perfilarme y ser el reportero canalla de Los 40 y con el paso de las temporadas me he hecho mi sitio. Los inicios son catastróficos, cualquiera que esté empezando en algo, sea su sueño o no, que se prepare para vivir una pesadilla y para conseguir superarla porque nada es fácil en esta vida, sobre todo cuando juegas en este nivel.


¿De dónde sacas la imaginación para hacer tu sección en el programa?

Es complicado seguir innovando, pero creo que lo importante es no poner el piloto automático y no perder la ilusión, porque cuando la pierdes, lo has perdido todo. Lo importante es seguir teniendo nuevas expectativas y ponerse continuamente nuevas metas para mantener la cabeza caliente. Tener imaginación tiene mucho que ver con el hecho de estar siempre pendiente de las tendencias.


¿Cómo pasaste de ser reportero a ser también el locutor de Fórmula?

Fui persiguiéndolo como un cabrón, cada temporada que pasa, mi objetivo es hacer algo nuevo, subir un escalón, por pequeño que sea. Me niego a que pase una temporada para hacer exactamente lo mismo que en la anterior. Un año sentía que me faltaba algo “estoy en Los 40 y aquí la música es la reina”, mi sueño es presentar canciones y ser locutor. Entonces, grabé una maqueta y le dije a la jefa “ ya se que tengo un trabajo muy definido y que ahora mismo no hay puestos en la parrilla de radio fórmula, pero quiero que me tengáis en cuenta”. Fui enviando varias maquetas y unos meses después hubo unas bajas entre la plantilla de locutores y dijeron “Karin sales a jugar”. Estoy aquí porque ha nacido de mí. Nadie va a ir al sofá de tu casa a pedirte que seas locutor, y si no lo luchas te vas a comer una mierda.

¿Cuál es tu meta profesional ahora mismo?

Lo que más me gusta es que este trabajo es el menos monótono del mundo y tiene una gran capacidad de sorprenderte y seguir avanzando, mi sueño es presentar algo audiovisual, tener mi propio programa, (ríe) “El fucking show de Karin”, no sé si en tele, en Netflix o en cualquier plataforma.


¿Cuál ha sido la mejor experiencia que has vivido en el medio?

He tenido experiencias muy bonitas, pero me impactó mucho cuando vino Pablo Alborán al estudio porque se me acercó y me dijo “tío que sepas que me descojono con tus reportajes, los veo siempre” y yo diciendo “no eres tú el que me tiene que alabar a mí, si no yo a ti”. En esos momentos te das cuenta de que lo que haces tiene una repercusión real y piensas “al final va a ser verdad que estoy haciendo algo bien y que valgo para esto”.


¿Y la más divertida?

(entre risas) Divertidas ha habido muchas, una muy reciente fue cuando vino Dani Martín al poco de establecerse la nueva normalidad. Él venía con cuidado de que estuviera todo limpio, entonces cuando se sentó y preguntó si iban a desinfectar el micrófono, yo me acerqué, que a veces me paso de descarado, me eché gel en las manos y empecé a limpiar el micrófono como si estuviera haciendo, lo que ya os imagináis, meneando el micro de arriba a abajo, Dani estaba riéndose, rojo y sin saber dónde meterse. La situación fue muy surrealista, creo que es lo divertido de trabajar en este tipo de sitios, que se te puede ir la olla y tampoco pasa nada, no hay muchas consecuencias.


Dejando de lado lo profesional, ¿Quién es Karin Herrero cuando no está en el trabajo?

Hay tantos Karines Herrero que a día de hoy los sigo conociendo. De repente hay un Karin que coge el coche y se va 24 horas a los Pirineos a hacer snow, soy adicto a la adrenalina. Otro Karin que prefiere quedarse un viernes noche pegado al ordenador jugando a un juego friki de estrategia porque necesito que por un momento la única obsesión en mi vida sea llevar a los soldaditos al campo de batalla. Después hay un Karin muy pasional, que vive el amor con mucha intensidad, gastando mucho dinero aunque luego coma macarrones un mes. En mi conviven muchos Karines, principalmente el pasional, el adrenalínico y el friki.


¿Qué consejo le darías a un futuro periodista o a alguien que se quiera dedicar a este ámbito?

El consejo que más me ha servido a mí, es que hagas lo que hagas, hay que tener una premisa en la cabeza “¿Cómo puedo hacer las cosas diferentes?” Con este pensamiento se hacen cosas buenas y nuevas, y lo nuevo suele estar acompañado del éxito.



CyN.


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